Quito .- La excomandante general de la Policía Nacional, Tannya Varela Coronel, no cumplió con la presentación periódica establecida por la justicia para el lunes 5 de enero de 2026, incumpliendo así las medidas cautelares dictadas en su contra y dejando su paradero completamente desconocido.
El incumplimiento fue registrado por la Fiscalía Provincial del Guayas, donde Varela debía comparecer cada semana como parte de las obligaciones impuestas dentro del proceso penal que enfrenta por la presunta difusión de información de circulación restringida. Según el documento oficial, la exoficial desacató la disposición emitida por María de los Ángeles Montalvo, presidenta de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha.
Este incidente ocurre semanas después de la audiencia de formulación de cargos, realizada el 19 de diciembre de 2025 en Quito, tras la detención de Varela y otros dos oficiales, el teniente coronel José Luis Erazo Villarreal y el excapitán Rodney Rengel. Durante esa diligencia, la fiscal provincial Mayra Soria solicitó prisión preventiva para los procesados, citando el latente peligro de fuga, ya que los investigados contaban con recursos económicos y conocimiento de rutas clandestinas que podrían facilitar su escape.
A pesar de estas advertencias, la jueza optó por medidas sustitutivas, incluyendo prohibición de salida del país y presentaciones periódicas. Tras el incumplimiento de Varela, la Fiscalía podría solicitar una revisión de las medidas cautelares para que se dicte una orden de prisión preventiva, momento en el cual la exoficial sería considerada prófuga de la justicia ecuatoriana.
El proceso penal se centra en presuntas filtraciones de información ocurridas entre 2021 y 2023, vinculadas a investigaciones sobre narcotráfico y a la mafia albanesa conocida como León de Troya. Según la Fiscalía, los datos recabados en interceptaciones y seguimientos estaban al tanto del núcleo institucional de la Policía cuando Varela estaba al mando. Además, se reveló que Rodney Rengel habría enviado información sensible mediante una aplicación telefónica a un contacto identificado como “Amigo Brayan”.
La situación genera alerta en el sistema judicial y en las autoridades policiales, que buscan determinar el paradero de la excomandante, mientras se mantiene la investigación para esclarecer la implicación de los oficiales en posibles actos de corrupción y filtraciones de información reservada.
