Portoviejo.- La violencia criminal volvió a golpear con fuerza a la ciudad de Portoviejo, capital de la provincia de Manabí, donde siete personas fueron asesinadas la noche del martes 16 de diciembre de 2025 en la terraza de una vivienda ubicada en el centro de la ciudad, específicamente en la intersección de las calles Sucre y Espejo. El hecho ha causado conmoción entre los habitantes y se suma a la larga lista de crímenes múltiples que afectan a esta provincia costera.

De acuerdo con información preliminar proporcionada por las autoridades, el ataque ocurrió pasadas las 23:30, cuando sujetos fuertemente armados ingresaron a la parte alta del inmueble y abrieron fuego contra un grupo de personas que se encontraba reunido en un espacio tipo terraza. En el lugar, la Policía confirmó inicialmente la muerte de seis personas, mientras que una séptima víctima fue trasladada con heridas graves a una casa de salud. Sin embargo, la mañana del miércoles 17 de diciembre, se confirmó el fallecimiento de esta última, elevando a siete el número total de víctimas.

El inmueble donde ocurrió el crimen habría sido alquilado apenas tres días antes por las personas que se encontraban en el lugar, un detalle que ahora forma parte de las investigaciones, ya que podría estar relacionado con el móvil del ataque. Agentes de la Policía Nacional y de Criminalística acordonaron la zona para levantar indicios balísticos, recoger testimonios de vecinos y avanzar en la identificación de las víctimas, cuyos nombres no han sido revelados hasta el momento.

Este hecho se convierte en el asesinato múltiple número 21 registrado en Manabí en lo que va del año 2025, una cifra que refleja la grave crisis de seguridad que atraviesa la provincia. Portoviejo se ubica como el segundo distrito más violento de Manabí, solo por detrás del distrito Manta–Montecristi–Jaramijó, donde hasta el 20 de noviembre de 2025 se contabilizaron 464 muertes violentas, superando incluso las cifras de años anteriores.

Las autoridades vinculan esta escalada de violencia a la disputa territorial entre organizaciones criminales, entre las que se encuentran Los Choneros, Los Lobos, Los R, y el grupo emergente G-200, surgido tras la fragmentación de estructuras delictivas en la provincia. Estas bandas se disputan rutas del narcotráfico, extorsiones y otros delitos, lo que ha convertido a Manabí en uno de los principales focos de violencia del país.

La masacre en el centro de Portoviejo vuelve a encender las alarmas sobre la capacidad del Estado para contener el crimen organizado, incluso en zonas urbanas y céntricas, y refuerza el temor ciudadano ante la normalización de hechos violentos de gran magnitud. Mientras continúan las investigaciones, la ciudadanía exige respuestas concretas y mayor presencia policial y militar para frenar una violencia que no da tregua.

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