Quito.- El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, aprovechó la sesión solemne del 6 de diciembre para reafirmarse como una figura política nacional en ascenso. Con un discurso dividido entre sus reclamos al Gobierno de Daniel Noboa y los logros que, según encuestas, le han permitido consolidar apoyo ciudadano, el alcalde dejó claro que buscará la reelección, a pesar de las tensiones internas dentro de la Revolución Ciudadana (RC).
Arropado por figuras como Aquiles Alvarez, alcalde de Guayaquil, y Paola Pabón, prefecta de Pichincha, Muñoz mostró una alianza de liderazgos progresistas que mantienen distancia con el Gobierno pero que tampoco se alinean a la postura más radical de Rafael Correa. La ausencia de Marcela Aguiñaga quien atraviesa momentos personales difíciles también marcó la jornada, en medio de las diferencias internas en la RC.
Muñoz ha venido elevando el tono desde que el proceso de revocatoria en su contra se desplomó. Con ese frente cerrado, ahora busca posicionarse a nivel nacional, impulsando un “duro debate interno” en la RC y promoviendo una línea más moderada frente a los extremos de la política ecuatoriana. Su llamado a la unidad mostrado con símbolos quiteños, canelazo y baile incluido buscó enviar un mensaje claro tanto al Gobierno como a los sectores correístas que lo ven como “tibio”.
En medio de la presión del Gobierno y la indefinición interna de la RC, Pabel Muñoz se coloca como uno de los nombres clave de una posible “tercera vía” dentro del progresismo ecuatoriano.
