Quito.- La presencia de estos grupos, vinculados al narcotráfico, la minería ilegal y otros delitos, aumentó de forma alarmante en 2025. La reciente aparición de guerrilleros armados en Carchi vuelve a evidenciar una violación constante de la soberanía ecuatoriana.
El 9 de mayo, una patrulla de la Brigada de Selva 19 del Ejército fue emboscada durante un operativo contra la minería ilegal en Alto Punino, Orellana. Once militares murieron. Según información oficial, el ataque fue ejecutado por Comandos de la Frontera, un grupo armado colombiano.
El 4 de junio, más de 200 hombres fuertemente armados sorprendieron a 37 militares ecuatorianos en La Barquilla, Sucumbíos. Las Fuerzas Armadas confirmaron que se trataba del Frente Carolina Ramírez, otra disidencia de las FARC. La patrulla evitó el combate debido a la evidente superioridad de los atacantes.
El 13 de septiembre, en Maldonado –Carchi–, fue capturado Ángel Quendi, alias “El Indio”, segundo al mando del Frente Iván Ríos.
Además, informes de Inteligencia Militar revelan que en las minas de Buenos Aires, Imbabura, operaba el Frente Oliver Sinisterra. En octubre, las Fuerzas Armadas bombardearon la zona y capturaron a alias Cali, uno de sus cabecillas.
Expertos en seguridad, como Patricio Haro, advierten que el control fronterizo se debilitó debido al conflicto armado interno y que es urgente recuperar la capacidad operativa militar y reforzar la coordinación internacional. Haro afirma que Ecuador debe exigir a Colombia un mayor control sobre su frontera, aunque reconoce que la cooperación actual se ha complicado por las “simpatías políticas” del gobierno colombiano hacia algunos grupos ilegales.
Las autoridades ecuatorianas consideran estas incursiones como una amenaza directa a la seguridad nacional.
