Guayaquil.- Un comerciante del circuito Cristo del Consuelo, en el sur de Guayaquil, se vio obligado a cerrar su local luego de recibir una nueva amenaza de extorsión: una bala envuelta en un panfleto que le daba un plazo de 24 horas para contactar a los criminales.

El afectado, cuya identidad se mantiene en reserva por seguridad, relató que las intimidaciones no son recientes. Meses atrás, cuando tenía otro negocio en la misma zona, ya recibía mensajes y números telefónicos dejados de forma anónima, presionándolo para pagar “vacunas” a una banda delictiva que opera en el sector.

Sin embargo, esta vez la amenaza escaló de manera alarmante. La inclusión de un proyectil como advertencia fue interpretada por el comerciante como una señal clara de que s u vida corría peligro. Ante esto, tomó la decisión de cerrar sus puertas de manera indefinida y resguardarse junto a su familia.

Este caso refleja una crisis silenciosa que golpea a los pequeños empresarios de Guayaquil, especialmente en sectores vulnerables donde el comercio barrial es la única fuente de ingreso para cientos de familias. La extorsión, conocida como “vacuna”, ha obligado a muchos a reducir horarios, cerrar locales o incluso abandonar sus actividades económicas por completo.

Habitantes y comerciantes del sector afirman que la delincuencia organizada continúa expandiendo sus métodos de presión, dejando una estela de miedo, pérdidas económicas y calles cada vez más vacías. La comunidad espera operativos más constantes y protección efectiva, para que el comercio pueda sobrevivir sin que trabajar signifique arriesgar la vida.

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