Buenos Aires.- Con anotación de Lionel Messi con pelota parada, el combinado de Argentina comenzó con un triunfo bastante sufrido ante la Selección Ecuatoriana de Fútbol por uno a cero, cotejo disputado en el Estadio Monumental de River Plate con presencia de 85.000 espectadores.
Un tiro libre al borde del área, una «especialidad de la casa», a los 77′ le permitió extender su cosecha con la selección «albiceleste» a 104 festejos e igualar al uruguayo Luis Suárez como máximo artillero en una eliminatoria sudamericana, con 29 gritos.
«Es una alegría estar ahí los dos», comentó Messi sobre su amigo y ex compañero que no podrá incrementar su récord pues no fue convocado por el DT argentino Marcelo Bielsa para esta doble jornada clasificatoria.
Reemplazado a los 88′ para que los más de 80 mil aficionados que colmaron el estadio Monumental de Buenos Aires le rindieran tributo, Messi fue preservado por el DT Lionel Scaloni, que celebró sus cinco años de gestión y comentó al respecto: «El me pidió el cambio».
«Estaba un poco cansado porque fue un partido muy físico, pero me sentí muy bien», aclaró el jugador de Inter de Miami al explicar su salida por primera vez en muchos años antes del final del partido.
El capitán pudo celebrar hoy.como lo había hecho frente al mismo rival (aquella vez de penal) en el inicio de las pasadas eliminatorias al Mundial de Qatar, gracias a una falta que le cometieron a Lautaro Martínez antes de dejar la cancha.
El arquero argentino-ecuatoriano Hernán Galíndez y una nutrida barrera no pudieron impedirle el festejo tras impactar el balón junto al poste para decretar la victoria.
Había tenido dos chances previas para desnivelar, una en cada tiempo, la primera a los 15′ mediante un remate que se fue cerquita del poste tras una combinación entre Martínez y Alexis Mac Allister.
La segunda llegaría a los 68′, tras combinar el en área con Rodrigo De Paul y sacar un disparo, luego de dos enganches, que sí logró conjurar Galíndez.
El gol fue un desahogo también para el público, que pareció volver a encenderse con su magia en un partido con pocas situaciones, friccionado y en el que Ecuador había logrado llevar el trámite al terreno que pretendía.
Los entrenados por el español Félix Sánchez Bas pasaron algún sobresalto en los primeros 15 minutos, tras lo cual lograron hacer pie en la cancha proponiendo una presión alta que confundió por momentos al equipo de Scaloni.
En ese contexto, los aficionados ecuatorianos, que fueron minoría, se encendieron y desafiaron a la multitud local al grito de «Sí, se puede», tratando de empujar a sus jugadores.
Pero a Ecuador le faltó ambición para inquietar a Emiliano Martínez, quien esta noche tuvo poco trabajo a pesar de la presencia de Enner Valencia, máximo artillero del «Tri» con 40 festejos, y del despliegue de Moisés Caicedo, el mejor del equipo visitante.
Muy aislado quedó el delantero de Inter de Porto Alegre y cuando quiso entrar en acción apareció en escena Cristian Romero, zaguero del Tottenham Hotspur que pintaba para ser la figura de la cancha hasta que Messi frotó la lámpara.
«No esperaba este reconocimiento. Es algo que me va a quedar para toda la vida», confesó Romero, quien hasta se animó a pasar al ataque y lo hizo con autoridad y convicción.
Hasta el gol de Messi, Argentina había generado dos opciones claras para desnivelar, con un remate de Martínez en el poste cuando agonizaba el primer capítulo y con otro de Nicolás Tagliafico que rozó el travesaño a los 57′.
Después de la apertura del marcador y sobre el final pudo haber estirado la ventaja con el ingresado Angel Di María y con De Paul, que brilló con su habitual despliegue.
Argentina no lució, pero mereció la victoria, sobre todo por lo hecho en el complemento, cuando Di María, ovacionado, salió a jugar su centésimo trigésimo segundo partido con una selección que dejará una vez concluida la Copa América, en la que la «albiceleste» también defenderá su corona.
«Este grupo no se va a relajar más allá de todo lo que logró, que fue histórico», diría al final del duelo Messi, al destacar: «Tenemos que mantener los pies sobre la tierra porque a Argentina todos le quieren ganar y más ahora que somos campeones mundiales».
«El objetivo es clasificarnos al Mundial. Lo que hicimos ya pasó», completó al reconocer que «en las eliminatorias siempre es complicado y hoy enfrentamos a una gran selección».
Por Messi, Argentina celebra en su primera eliminatoria como campeona mundial (tras sus consagraciones en 1978 como anfitriona y en México 86, con Maradona -recordado hoy a los 10′ de juego- había sacado pasaje directo a las sucesivas Copas).
Hoy, salió al ruedo con nueve de los 11 titulares en la electrizante final que le ganó a Francia por penales en Qatar, con Martínez (goleador de Inter de Milán) y con Nicolás González (de Fiorentina y ausente en el Mundial por lesión) desde el inicio en lugar de Di María y de Julián Alvarez, que ingresó con el partido en marcha ante Ecuador.
La idea de juego sigue siendo la misma, privilegiando la tenencia del balón para darle un destino cierto y golpear en los momentos justos (algo que hoy no siempre pudo plasmar), aunque la receta del triunfo volvió a ser un gol de Messi, que luce feliz y sigue regalando alegrías.
Ecuador, último rival de Argentina en la pasada eliminatoria (igualaron 1-1 en Guayaquil con goles de Alvarez y de Valencia), estuvo a punto de llevarse al menos un punto, necesario a pesar de que para el próximo Mundial se clasificarán seis de los diez seleccionados sudamericanos (uno más tendrá derecho a un repechaje), debido a que sufrió la quita de tres unidades por la mala inclusión de Byron Castillo camino a Qatar.
Una eliminatoria en la que Messi celebró siete goles y fue el artillero, junto con Martínez, de una Argentina que se clasificó sin sufrir derrotas, (al igual que Brasil) y que luego celebró su tercera estrella que hoy luce en su casaca.
Por Messi, la «albiceleste» celebró 40 victorias en el remodelado Monumental, al que retornará en octubre para recibir a Paraguay por la tercera fecha, previo a la cual deberá viajar a la altura de La Paz para enfrentar el martes a Bolivia, que mañana hará su estreno ante Brasil de visitante en uno de los dos partidos que cerrarán la primera jornada.
El otro lo jugarán en Montevideo el Uruguay de Bielsa, sin Suárez, ni Edinson Cavani, y Chile, entrenado por Eduardo Berizzo, uno de los siete técnicos argentinos en estas eliminatorias en las que hoy dijo presente el campeón mundial.
