Quito.- El regreso a clases en Ecuador, particularmente en las regiones Sierra y Amazonía, se realiza bajo estrictas medidas de seguridad debido a la creciente inseguridad que afecta a estudiantes y docentes. Más de 11.000 policías fueron desplegados por el Gobierno en colegios considerados “priorizados” por reportar hechos de violencia, consumo de drogas, porte de armas, secuestros, extorsión y reclutamiento por bandas criminales como Los Choneros y Los Lobos.

Padres de familia, preocupados por la protección de sus hijos, han organizado brigadas para acompañar a los estudiantes en la entrada y salida de los planteles. “La presencia policial ayuda, pero no es suficiente; queremos chicos que den un futuro a nuestro país”, señaló Pablo Olmedo, padre de dos estudiantes.

Los alumnos también expresan su preocupación. Jacqueline Cofre, quien inicia el bachillerato, pidió mayor seguridad dentro de los colegios, con cámaras y requisas, y una comunicación efectiva con la Policía para proteger a quienes se ven afectados por la violencia.

El ministro del Interior, John Reimberg, alertó que varios colegios estarían funcionando como “centros de acopio de droga”, mientras la ministra de Educación, Alegría Crespo, afirmó que la Policía podrá intervenir en caso de peligro concreto.

El debate sobre la disciplina escolar también se extiende, con algunos padres mirando modelos como el de El Salvador, donde se implementan normas estrictas para prevenir actos delictivos entre los jóvenes.

Ecuador registra una de las tasas más altas de violencia en América Latina. Según UNICEF, la tasa de homicidios de niños, niñas y adolescentes aumentó un 640% en cuatro años, incluyendo crímenes en el entorno escolar, lo que convierte el retorno a clases en un motivo de preocupación más que de alivio para muchas familias.

Colaboración: Xavier Velásquez

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