Quito.- Casi cuatro de cada diez hogares en Ecuador están formados por una o dos personas, un fenómeno que ha transformado la forma de consumir, los negocios que prosperan y la planificación de vivienda, educación y servicios de salud. Según datos de Kantar, en 2001 apenas el 22% de los hogares eran pequeños, en 2010 el 28% y en 2022 ya representaban el 37%.

El tamaño promedio del hogar cayó de 4,2 a 3,2 integrantes en dos décadas, impulsado por la disminución de matrimonios, el aumento de divorcios y la baja tasa de natalidad, que se mantiene por debajo del nivel de reemplazo poblacional.

Este cambio ha redefinido el consumo. Los hogares pequeños evitan comprar al por mayor, priorizan la practicidad y generan un ticket promedio más alto, pero con menor frecuencia de compras, afectando a tiendas de barrio y supermercados. La publicidad, aún enfocada en familias tradicionales, desconecta a millones de consumidores que viven solos o en pareja.

Sectores como guarderías y colegios privados enfrentan caída de estudiantes, mientras que el mercado de mascotas, delivery y comida preparada, así como la economía orientada a adultos mayores, crece de manera significativa. En vivienda, aumenta la demanda por departamentos pequeños y suites; en movilidad, se priorizan autos compactos y micromovilidad. En el ámbito laboral, se favorece el teletrabajo, oficinas flexibles y servicios digitales.

Expertos destacan que, aunque Ecuador aún se beneficia del bono demográfico, el envejecimiento poblacional y la reducción de hogares grandes obligan a repensar sistemas de salud, pensiones y seguros, además de adaptar la oferta empresarial a los nuevos consumidores. Patricia Burbano, economista, concluye que Ecuador ya no es un país de familias numerosas, sino de hogares pequeños, cuyos hábitos y necesidades están transformando la economía y la sociedad.

Colaboración: Xavier Velásquez

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