Buenos Aires.- «Este día marca un antes y un después en nuestro fútbol», fue el comentario del Presidente de AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, al indicar el regreso del público visitante en los torneos de primera división que organiza.
La medida se aplicará a partir de este fin de semana y marcará un hito después de 12 años a lo largo de los cuales hubo algunas excepciones, como en el caso de la Copa Argentina, que se disputa con aficionados de ambos equipos en estadio «neutral».
«Queremos que el fútbol vuelva a ser de la familia porque es lo que los hinchas y la sociedad esperan», destacó el directivo al anunciar que este sábado se realizará una «prueba piloto» en el estadio de Lanús, cuando su equipo recibirá a Rosario Central por el Grupo B en la segunda fecha del Torneo Clausura que se pondrá en marcha mañana con dos adelantos.
«Se han organizado partidos con las dos hinchadas y por eso decidimos anunciar el regreso del público visitante», explicó Tapia, al aludir a la presencia de simpatizantes de ambos equipos en Copa Argentina, así como en la definición de otros torneos, incluida la final del Apertura de este año que consagró campeón por primera vez en la historia a Platense, vencedor de Huracán en un duelo disputado en la provincia de Santiago de Estero.
La primera prueba piloto en este Clausura será en el partido que jugarán Lanús y Rosario Central, que podrá estar acompañado por hasta 6.500 aficionados en el duelo con el «granate», que será local ante el «canalla» con el que regreso al fútbol argentino el campeón mundial Angel Di María.
Ese mismo día, River Plate también podrá contar con el aliento de sus hinchas cuando visite a Instituto de la central provincia de Córdoba por el Grupo A, en el otro encuentro de la fecha en el que se implementará esta medida.
Medida que, por el momento, no incluye a los estadios ubicados en la Ciudad de Buenos Aires (un total de ocho), porque aún está pendiente una reunión entre la AFA y los organismos de seguridad de la metrópoli.
Otro campeón mundial, Leandro Paredes, debutaría mañana en su retorno a Boca Jrs, que igualó en el estreno como visitante de Argentinos Jrs y recibirá a Unión, uno de los cuatro líderes del Grupo A.
Ese partido se jugará en la «Bombonera», donde la decisión anunciada por la AFA podría traerle aparejadas dificultades al club «xeneize», muchos de cuyos 323 mil socios están en lista de espera desde hace tiempo para presenciar los partidos porque el escenario tiene capacidad para 57 mil espectadores.
Situación que se repite con su clásico rival, River, que con cerca de 350 mil socios no puede albergar a todos los que aspiran a alentar al «millonario» en el Estadio Monumental, que tras ser remodelado está en condiciones de albergar a unos 85 mil.
Tapia aclaró al anunciar la medida que «los clubes que estén en condiciones y quieran recibir público visitante, podrán hacerlo». Ni Boca, ni River parecen dispuestos a cederle localidades a los aficionados de los equipos rivales, algunos de los cuales podrían optar por devolverles la «gentileza» cuando los reciban en sus estadios.
Sin embargo, en algunos casos y en medio de una crisis económica a la que no escapan los clubes, muchos podrían verse seducidos por la posibilidad de incrementar sus ingresos con la venta de entradas cuando choquen con los equipos de mayor convocatoria.
Otros, quizás, desestimen esa posibilidad frente a la inversión que representa el pago de los operativos policiales, que deberán ser reforzados debido a la presencia de los fanáticos visitantes que para poder presenciar los partidos de sus equipos fuera de cada deberán adquirir entradas nominales, lo que facilitaría su identificación en caso de protagonizar desmanes.
Resulta indiscutible, sobre todo para aquellos que pudieron vivir los tiempos en los que el fútbol argentino se jugaba con ambas hinchadas en cada cabecera, el «encanto» de volver a aquellas épocas.
También resulta indisimulable la dosis de violencia que se generaba en esos partidos, no solamente en los clásicos (que luego quedaría supeditada a las disputas internas en las propias parcialidades locales).

Como dato, la historia de violencia en el fútbol del país campeón del mundo indica que, según cifras oficiales, un total de 71 personas fallecieron producto de la misma (extraoficialmente la cifra asciende a 189).
La última víctima de la violencia en el fútbol argentino fue Javier Jerez, un fanático de Lanús de 42 años, cuya muerte durante un enfrentamiento con la policía en un partido frente a Estudiantes de La Plata en junio de 2013 devino en la decisión que hoy la AFA revirtió.
Una prohibición que algunos clubes eludieron apelando al eufemismo de «público neutral» para permitir la presencia de los aficionados visitantes, especialmente de aquellos equipos de más convocatoria, y así mejorar sus recaudaciones.
Un escenario que se extendió especialmente a los partidos que se disputaron en el interior del país, aunque no por ello estuvieron exentos también de alguna dosis de violencia.
Habrá que esperar para ver qué sucede en estas primeras «pruebas piloto», aunque como explicó el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, presente durante el anuncio, será necesario «cambiar la cultura para desterrar a los violentos que se apropiaron de las tribunas porque la idea no es volver a lo de antes».
