Nueva York.- El cuadro francés, París Saint-Germain alcanzó la final del Mundial de Clubes al golear por 4 goles a 0 al Real Madrid y jugará este fin de semana ante Chelsea y ver quien es el monarca de este torneo que se juega en Estados Unidos.

El flamante campeón de la Champions entrenado por el español Luis Enrique no tuvo piedad del «merengue» de Xabi Alonso y le asestó una derrota histórica con doblete del español Fabián Peña, a los 6 y 24′, y goles de Ousmane Dembelé a los 9′ y del portugués Gonçalo Ramos a los 87′.

No pudo haber sido peor la despedida del Real Madrid del croata Luka Modric y de Lucas Vázquez, ingresados a los 64′ y a los 83′ de un partido para entonces sentenciado y disputado ante unos 77 mil aficionados en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, escenario de la gran final.

PSG, que había debutado goleando también por 4-0 al Atlético Madrid en este torneo que por primera vez en la historia es animado por 32 equipos procedentes de los cinco continentes, sacó chapa de favorito a conquistar la corona en el Mundial de Clubes, que tras la victoria de Chelsea garantizó que el trono vuelva a ser ocupado por un equipo europeo.

El sucesor de Manchester City se conocerá el domingo tras la final en la que se anuncia la presencia del presidente Donald Trump, tal como él mismo lo anticipó en una reunión de gabinete ante los periodistas presentes.

«Iré al partido», dijo el mandatario en lo que representa un banco de pruebas para el Mundial de selecciones que Estados Unidos organizará en 2026 junto con México y Canadá.

El tetracampeón de la Ligue 1 aplastó al equipo más laureado de la Champions con 15 coronas, a las que hay que sumarle las cinco en el Mundial de Clubes (2014, 2016, 2017, 2018 y 2022) y las tres que celebró en la Copa Intercontinental (1960, 1998 y 2002), que originalmente disputaban los campeones de Europa y de la Copa Libertadores de América.

PSG bailó al Real Madrid y es finalista del Mundial de Clubes
Luego conquistar la «Orejona» por primera vez, goleando por 5-0 a Inter de Milán en Múnich en su segunda final en el torneo (la primera la perdió en Lisboa, en 2019-20 frente a Bayern Munich), PSG va por más y mete miedo, pues Real Madrid llegaba a este compromiso invicto en el torneo.

En el camino a las semifinales, el «merengue» había igualado 1-1 en el estreno ante el sorprendente Al-Hilal saudita del italiano Simone Inzaghi (que era técnico de Inter en la final de la última Champions) y luego derrotó por 3-1 al mexicano Pachuca y por 3-0 al Salzburgo, antes de eliminar por 1-0 a Juventus en octavos y por 3-2 a Borussia Dortmund en cuartos.

El equipo de Luis Enrique sufrió su única derrota en este Mundial ante el brasileño Botafogo, por 1-0 en la segunda fecha de la fase de grupos en la que debutó goleando al «Aleti» y luego superó por 2-0 a Seattle Sounders antes de eliminar por 4-0 al Inter de Miami del argentino Lionel Messi en octavos y de despachar por 2-0 en octavos a un Bayern Munich del que se tomó revancha.

Un tiempo le bastó hoy a PSG para refrendar sus pergaminos con un juego colectivo asociado con el que doblegó a un rival de fuste, que hoy lució abúlico en la ofensiva y muy desatento en defensa.

Así le facilitó la tarea en un partido que se inició con diez minutos de retraso debido a la congestión de tránsito en las adyacencias del estadio.

Retraso que compensaron los dos primeros goles antes de cumplirse los diez minutos en el duelo arbitrado por el polaco Szymon Marciniak, previo al inicio del cual el reconocido presentador de veladas de boxeo Michael Buffer estuvo a cargo de anunciar a los protagonistas.

Una muestra de esa invasión de la industria del entretenimiento también en un deporte como el fútbol que, por suerte, cuando la pelota comenzó a rodar ofreció lo mejor que tiene para ofrecer: goles, que no fueron más porque el belga Thibaut Courtois impidió el festejo de Fabián Ruiz a poco de iniciado el partido y luego repitió ante el portugués Nuno Mendes.

Nada pudo hacer, en cambio, el arquero «merengue» para impedirle la revancha al español, que la tendría por partida doble y que abriría la cuenta cuando Dembelé robó un balón y lo obligó a derribarlo con una falta que pudo haber sido sancionada con penal de no ser que porque Fabián Ruiz continuó con la jugada y estableció el 1-0.

Real Madrid que intentaba reponerse cuando recibió el segundo golpe de nocaut tres minutos después cuando un nuevo error, cometido por el zaguero alemán Antonio Rüdiger, le allanó el camino a Dembelé para que celebrara el segundo de la tarde con un derechazo que se coló junto al poste.

Gol que anticipaba la debacle «merengue», que tras una tímida reacción, se concretaría antes de la media hora cuando el hispano marroquí Achraf Hakimi se proyectó hasta el fondo y envió un centro al área para que Ruiz festejase su doblete.

Con los tres goles de ventaja, el dominio y el control del PSG se hizo más evidente, mientras que Mbappé faltó a la cita ante sus ex compañeros y lo mismo sucedió con el brasileño Vinicius Junior, incapaces de comandar una remontada épica de un Real Madrid al que sólo Courtois logró mantener en partido evitando el cuarto gol ante un zurdazo de Nuno Mendes que pedía red.

Ni siquiera el descanso bastó para despabilar al equipo de Xabi Alonso, que apenas comenzado el complemento pasó otro sobresalto con el gol que le anularon por posición adelantada al francés Désiré Doué, tras un contragolpe comandado por Dembelé y por el georgiano Khvicha Kvaratskhelia, quienes luego serían los primeros en ser reemplazados por Luis Enrique.

Alonso también decidió echar mano al banco de suplentes sacando de la cancha a Vinicius, al británico Jude Bellingham y Raúl Asencio para el ingreso de Brahim Díaz, Modric y el brasileño Eder Militao, minutos antes de que Dani Carvajal saltase al ruedo por primera vez desde la grave lesión en la rodilla derecha que sufrió en octubre, pero tampoco bastó para torcer la historia.

PSG siguió siendo dominador y amenazó con lastimar aún más de contragolpe, llegando a concretarlo a poco del final con un remate de Gonçalo Ramos que no le dio chances a Courtois, que terminó de decorar el marcador y que le aseguró el pasaje a la final al equipo de Luis Enrique, quien tras llevarlo a la cima de Europa ahora buscará un logro inédito para el fútbol francés a nivel de clubes.

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