Guayaquil.- Por décadas, los callejones del Suburbio eran una deuda pendiente. Mientras las vías principales recibían mantenimiento, las secundarias quedaban al margen. Hoy, esa historia cambia. El Municipio de Guayaquil ejecuta una intervención sin precedentes que abarca 100 kilómetros de calles, de los cuales 80 están dedicados exclusivamente a aquellas que siempre fueron las últimas en la lista.

“Los callejones siempre se los pasaban por alto. Más eran las principales. Por primera vez los callejones pequeños los han asfaltado. Es un trabajo que no hemos visto en otras Alcaldías”, afirmó Lidia Eugenio, habitante desde hace 30 años de la cooperativa Progreso para el Suburbio. En su sector, todas las calles fueron repavimentadas.

La obra, liderada por la Dirección de Obra Pública, comenzó en agosto de 2023 y representa una inversión de USD 12,4 millones. Ya son 584 las calles rehabilitadas de un total de 653 planificadas, una cifra que marca un hito en la historia urbana del suroeste guayaquileño. El trabajo incluye desde reposición total de carpeta asfáltica hasta bacheo en puntos críticos.

Los efectos de esta transformación no se limitan al entorno físico. También impactan directamente en el bolsillo de quienes dependen de la movilidad diaria.

Renovación de calles del Suburbio arranca con los trabajos en la 25 –  Alcaldía de Guayaquil

“Antes, cada dos meses se dañaban las rótulas, terminales, llantas… Un mantenimiento costaba 150 dólares. Al año, unos 800. Ahora el carro rueda bonito, ya no hay baches. Uno se ahorra hasta 400 dólares al año”, explicó Orlando Ruíz, taxista que recorre el Suburbio a diario.

El alcance de la intervención es amplio, alrededor de 350.000 moradores de las parroquias Febres Cordero, Letamendi y Urdaneta se benefician de la recuperación vial. Entre los sectores intervenidos constan Plan Piloto, Guayaquil Hospitalario, San Francisco de Asís, La Colmena, Nuevos Horizontes, 22 de Julio, Mariscal Sucre, 7 de Septiembre, Simón Bolívar y El Cisne.

“La obra está llegando hasta donde antes no llegaba el asfalto, hasta el fondo, donde termina el estero. Estoy consciente porque yo recorro todo el suburbio y veo que los cambios han sido de 180 grados”, concluyó Ruíz.

La nueva red vial del Suburbio no solo conecta calles: repara una deuda histórica con sus comunidades.

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