Quito. – Según datos la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO), se estima que cada año cerca de un tercio de los alimentos producidos a escala global terminan como desperdicio, lo que equivale a 1.300 millones de toneladas de alimento. Esto representa una pérdida económica importante para los diferentes países del mundo, generando también un impacto ambiental y social significativo.
Entre los principales efectos de la pérdida y el desperdicio de alimentos se destacan:
- El consumo de aproximadamente el 21% del agua dulce del planeta.
- El uso de cerca del 28 % de la superficie agrícola mundial para producir alimentos que finalmente no se consumen.
- Su contribución a más del 8 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
En este contexto, en el marco del Día Mundial de la Refrigeración que se celebra el 26 de junio, se hace un llamado a reflexionar sobre el rol primordial que tiene la refrigeración en la conservación eficiente de alimentos, con el fin de reducir los altos índices de desperdicio. Una adecuada refrigeración o cadena de frío es clave para conservar productos como frutas, verduras, lácteos y proteínas animales.
Para el hogar existen electrodomésticos que no solo enfrían, sino que incorporan tecnologías inteligentes que aprenden de las rutinas de los usuarios con el propósito preservar la frescura de los alimentos por periodos más largos.
Marcas como Electrolux, de origen sueco que se ha destacado en el campo de los electrodomésticos, ha innovado en productos de refrigeración, apostando por sistemas que regulan la humedad, temperatura y la circulación del aire para evitar la proliferación de bacterias y la descomposición prematura de los alimentos. Este tipo de avances, con enfoque sostenible, permiten a las personas consumir de manera más consciente y planificada, ayudando a reducir notablemente el desperdicio dentro de la casa.
