Nápoli.- El cuadro local puede finalmente gritar a todo pulmón que han conseguido el scudetto en la última fecha del Torneo Italiano Serie A, en la que el equipo de Antonio Conte conquistó un triunfo de 2-0 como local a Cagliari y se aseguró el cuarto «scudetto» de la historia..
El primer gol, convertido por el británico Scott McTominay, en el Estadio Diego Maradona le permitió a Napoli recuperar la tranquilidad y establecer diferencias en el marcador que habían sido claras en el juego ante un Cagliari que llegaba con la serenidad de haberse asegurado la permanencia en la jornada anterior y que parecía empeñado en amargarle la fiesta.
Ese tanto de McTominay, una de las figuras en la consagración de este Napoli, fue festejado por las cerca de 50 mil almas presentes en el estadio que tenían contenido el grito y rezaban al enterarse que en el
Giuseppe Sinigaglia el escolta Inter, que llegaba a la última jornada un punto por detrás del líder, se ponía en ventaja con un gol del neerlandés Stefan de Vrij a los 20′ de juego.
No eran buenas las noticias que llegaban vía radio y redes sociales desde ese escenario, donde el Como del español Cesc Fabregas, como si algo faltase, se quedaba con diez jugadores en el final del primer tiempo por la expulsión del arquero español Pepe Reina, justo el día de su despedida del fútbol, opacada por la tarjeta roja que le mostró el árbitro Davide Massa advertido por el VAR.
El campeón mundial en Sudáfrica 2010 cometió una falta fuera del área contra el iraní Mehdi Taremi que inicialmente mereció tarjeta amarilla, aunque el juez del partido terminó cambiándola por roja y signó el fin de su carrera profesional, que mereció una ovación del público presente y hasta el aplauso de sus rivales cuando dejó la cancha, mientras su hija lloraba en la platea.
Después, con el arquero francés Jean Butez ingresando por su compatriota Maxence Caqueret para defender la valla de Como, llegó el segundo gol de Inter, convertido por el argentino Joaquín Correa a los 51′, aunque coincidió con el que marcó el belga Romelu Lukaku en simultáneo para Napoli, como si el destino le hiciera un guiño al Napoli en esta definición para el infarto.
Gol que al igual que el que convirtió McTominay se celebró hasta la afonía en la Plaza del Plebiscito, colmada por decenas de miles de aficionados que hoy no pudieron concurrir al estadio para alentar al nuevo campeón de Italia.
Un gol, el del Lukaku (con pasado «nerazzurro» y reemplazado por el argentino Giovanni Simeone a los 76′) que terminó de darle la serenidad necesaria al equipo de Conte, quien celebra su quinto «scudetto» como entrenador tras los tres en fila que festejó en sus épocas como conductor de Juventus (2011-12, 2012-13 y 2013-14) y al que logró con Inter (2020-21), al que hoy destronó.
A pesar de que en Nápoles pocos se animaron a festejar de antemano, los fanáticos que ocuparon la Curva B del Estadio Diego Maradona hicieron flamear una bandera que mostraba a un niño con la casaca del Napoli sonriendo mientras la robaba el «scudetto» a otro que tenía una casaca de Inter bajo la leyenda: «Hemos pintado este año y ahora solo falta la firma para que esta obra de arte esté completa».
«La lucha de una ciudad contra un país entero. Sin miedo, no teman conquistar un nuevo título para Napoli», decía otra desplegada en la Curva A, bajo el lema: «El que ama, nunca olvida, la historia continúa», con la imagen del eterno Diego Maradona, fallecido el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años de edad.
Napoli celebró sus primeros dos «scudettos» de la historia en 1986-87 y en 1989-90, cuando el astro argentino brillaba en cancha y sus aficionados lo convirtieron en mito hasta elevarlo a la categoría de «dios», al que suelen encomendarse en sus rezos cada vez que el equipo pelea por cosas importantes, como sucedió esta tarde.
Napoli había repetido halago en la temporada 2022-23, luego de 33 años de espera (de la mano del hoy DT de la selección «azzurra», Luciano Spalletti), a dos de la partida de Maradona, como si él desde el cielo hubiera hecho una nueva «travesura» para que fuese posible, así como para que Argentina festejara en Qatar 2022 su tercera Copa del Mundo de la historia y primera tras la que logró con él en México 86.
Hoy, Maradona celebrará desde lo alto esta nueva consagración del Napoli en esa eterna batalla entre el norte rico y el sur postergado de una Italia al que tan bien supo representar en cancha y en un San Paolo rebautizado con su nombre a modo de homenaje, al que paradójicamente su hija Dalma no pudo ingresar en su momento para filmar imágenes de la docu-serie «La Hija de Dios» dedicada a su padre.
Festeja Nápoles, cuna del flamante campeón del fútbol italiano, y se lamenta Inter por los puntos resignados en el cierre de una temporada en la que ahora el único objetivo posible será volver a conquistar la Champions League, cuya final animará el «nerazzurro» de Simone Inzaghi el sábado 31 de mayo en Múnich ante París Saint-Germain, buscando esa revancha que siempre promete dar el fútbol.
Napoli, que lideró el campeonato durante 21 de las 38 fechas en tres etapas y llegó a la última como puntero (Inter lo hizo en nueve en un torneo en el que Atalanta mandaba al final de la primera fecha y también lo hizo entre la decimoquinta y la decimoctava, con Juventus ocupando el primer lugar en la segunda), es el nuevo rey del «Calcio». Salud campeón.

