Roma.- El técnico italiano, Luciano Spalletti, quien esperaba tomarse un tiempo de descanso luego de conseguir el scudetto con el Nápoli, volverá al ruedo antes de lo previsto tras ser confirmado hoy como nuevo entrenador de la selección «azzurra» en reemplazo de Roberto Mancini.
«Le damos la bienvenida a Spalletti», comentó Gabriele Gravina, presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), al confirmar la noticia que circulaba desde hacía varios días tras la imprevista renuncia de Mancini, quien se alejó el 13 de agosto apuntando contra el máximo dirigente.
«La selección necesitaba de un gran entrenador y estoy muy feliz de que Spalletti haya aceptado hacerse cargo. Su entusiasmo y su capacidad serán fundamentales para los desafíos que afrontará Italia en los próximos meses», agregó Gravina.
Spalletti asumirá sus nuevas funciones el 1 de septiembre y en los primeros días de ese mes será presentado en sociedad, cuando la selección se reúna en el Centro Técnico Federal de Coverciano.
La llegada de Spalletti, de 64 años y quien supo dirigir a Empoli, Sampdoria, Udinese, Venezia, Ancona, Roma, Inter y Zenit San Petersburgo, sin dudas está atada al éxito logrado en la pasada temporada con Napoli, al que llevó a la cima del «Calcio» luego de 33 años de espera.
Una consagración en la que fue considerado como uno de los «padres» del milagro y tras la cual anunció su despedida del club para tomarse un merecido descanso.
Descanso que deberá interrumpir para afrontar un nuevo desafío: devolverle el brillo perdido a una Italia que fue la gran ausente en los últimos dos Mundiales disputados en Rusia 2018 y Qatar 2022.
La primera frustración llegó tras un desempate que la «azzurra» perdió con Suecia al mando de Gian Piero Gasperini, luego reemplazado por Mancini, al mando del cual Italia reconquistó la Eurocopa en Wembley, pero volvió a tropezar con la misma piedra en un repechaje mundialista frente a la ignota Macedonia del Norte.
Una herida que aún hoy sangra y que anticipaba por entonces la partida de Mancini, quien luego de meditarlo durante algunos días, decidió seguir al frente del combinado nacional.
Más sopresiva resultó su reciente renuncia al cargo, pues la FIGC parecía haberle cedido el control total al designarlo también como coordinador de las selecciones juveniles, aunque la movida terminaría teniendo el efecto contrario.
Más que una muestra de confianza, Mancini lo consideró como una intromisión, como él mismo destacó al preguntarse públicamente luego de confirmada su salida: «¿Alguna vez se vio que el presidente de la federación le cambie el cuerpo técnico a un DT?».
Los desembarcos en el cuerpo técnico del combinado nacional de Andrea Barzagli y de Alberto Bollini fueron la gota que rebalsó el vaso y un punto sin retorno en su relación con Gravina, quien lo criticó por su intempestiva dimisión.
«Sólo renuncié y aclaré que lo hacía por propia decisión», se defendió al aludir a los ataques que recibió tras el anuncio y al explicar: «No maté a nadie, sólo ejercí mi derecho» a dar un paso al costado.
Mancini descartó que su renuncia estuviera vinculada con una oferta millonaria para entrenar a la selección de Arabia Saudita y dijo: «Intenté hablar con Gravina y le expliqué que necesitaba tranquilidad en estos meses. No lo hizo y renuncié».
Determinado, vanguardista e innovador son algunos de los adjetivos que remiten a su sucesor, quien también suele ser polémico.
Para el entrenador toscano, en cuyo palmarés resalta el «scudetto» logrado con Napoli, pese a que también supo ganar la Copa y la Supercopa de Italia con la Roma y la Liga Premier, la Copa y la Supercopa de Rusia con Zenit San Petersburgo, la posibilidad de dirigir al combinado nacional fue la «oferta imposible de rechazar».
Suficiente como para dejar de lado el planeado descanso en familia y como para hacer frente a los compromisos contractuales que aún lo vinculan con Napoli hasta el 30 de junio de 2024, cuando finalizaba el vínculo que él decidió interrumpir.
«Spalletti no pagará espontáneamente la cláusula», destacó en diálogo con ANSA Mattia Grassani, abogado del Napoli, minutos después de que Gravina confirmase a Spalletti como nuevo conductor del seleccionado nacional.
En efecto, el DT firmó una cláusula que prevé el pago al club de tres millones de euros si opta por volver al trabajo antes de finalizar su antiguo vínculo.
Habrá que ver cómo se planta ahora el Spalletti, que suele mostrarse irreverente frente a los poderosos y tiene un carácter que lo llevó a aceptar desafíos impensables, pero también a ganar.
Casado con Tamara, una mujer a la que cortejó durante muchísimo tiempo, según él mismo confesó, y quien lo acompañó a lo largo de su carrera, Spalletti suele mantener a resguardo la intimidad de su familia, conformada también por sus hijos Federico, Samuele y Matilde, y que integraba su hermano Marcello, fallecido en 2019.
«Soy de esos que siempre andan de aquí para allá haciendo autostop (dedo) y haber ganado el scudetto pagó tantos sacrificios realizados», dijo tiempo atrás.
«A veces se burlan de mí por dejar los botines al borde de la cancha, pero lo que sufrí para conseguirlos sólo yo lo sé, porque cuando era niño no tenía dinero para comprarlos», decía también.
Aquellos primeros pasos que dio en las divisiones juveniles de Fiorentina lo llevaron luego a debutar como futbolista en 1985 en la Serie C2 con Entella a las órdenes de un tal Gian Piero Ventura.
El destino quizo que ahora, casi cuatro décadas más tarde, inscriba su nombre como técnico de la selección nacional que aquel condujo en su momento sin alcanzar la gloria que él seguramente anhela.
Su carrera como futbolista se cerró a los 33 años en Empoli y un año después inició la de entrenador en el mismo club, logrando primero el ascenso a la Serie B y luego escalando a la Serie A.
El éxito, sin embargo, le fue bastante esquivo, salvo por aquella histórica clasificación que logró en su segunda etapa con Udinese a la Champions League y que lo catapultó a la Roma.
Cuatro años (2005-09) pasó en el club «giallorosso», con el que logró tres subcampeonatos consecutivos, accedió a los octavos de final de la Champions y sumó Copa y Supercopa de Italia.
Luego decidió probar suerte en Rusia con el Zenit y la tuvo hasta su partida en 2015, un año antes de regresar a la Roma para reemplazar al francés Rudi García, quien hoy lo reemplaza en Napoli.
Como suele decirse, las segundas partes no suelen ser como las primeras y Spalletti confirmó la máxima a pesar de que a su mando la Roma tuvo una remontada impresionante en el campeonato (14 trunfos, cuatro empates y sólo una derrota) que quedaría opacada por su conflicto con el capitán y símbolo del club, Francesco Totti, más allá del afecto profesional que siempre se profesaron.
Escenario que se repetiría en Inter con el capitán argentino Mauro Icardi y que signó sus dos años como técnico «nerazzurro», ciclo que concluyó en 2019 y tras el cual se tomó dos años de descanso.
Volvió revitalizado para asumir el timón de Napoli, donde muchos presagiaban nuevos encontronazos con el presidente Aurelio De Laurentiis que quedaron desmentidos en la práctica y produjeron el milagro.
Así se aseguró el amor eterno de los apasionados fanáticos del Napoli y se le abrieron las puertas de la selección tetracampeona del mundo que apuesta por él para recuperar la gloria perdida pensando en la próxima Copa que albergarán Estados Unidos, México y Canadá en 2026, en la que Italia no debería faltar por historia y porque, además, la FIFA decidió que la jueguen 48 equipos.
