Múnich.- El Feyenoord ha dejado en el camino al cuadro del AC Milán que ha tenido una amarga despeidida de Champions League al emparejar cartones a un gol por bando, atrapando así el primero de los ocho pasajes adicionales a los octavos de final que se definen en los repechajes.
El «rossonero» del portugués Sergio Conceicao arrancó en ventaja hoy en San Siro a los 37 segundos de juego con un gol del argentino nacionalizado mexicano e italiano Santiago Giménez, quien llegó a Milan en esta temporada justamente procedente del equipo neerlandés.
No hay peor astilla que la del propio palo, suele decirse, pero Feyenoord apeló a otro dicho popular que reza que «no por mucho madrugar se amanece más temprano» y con un gol del también argentino Julián Carranza, que ingresó a los 64′, igualó el marcador nueve minutos más tarde y se aseguró el boleto a la próxima ronda.
Ambos equipos terminaron con diez jugadores por la expulsión del francés Theo Hernandez en el local, a los 51′, y de Givairo Read en el visitante en el séptimo minuto adicionado por el polaco Szymon Marciniak, el mismo que dirigió la final del Mundial de Qatar 2022 que consagró por penales a Argentina frente a Francia.
Fue en un final caliente en el que Milan dio muestras de impotencia al dilapidar una oportunidad de lograr la clasificación que parecía tener al alcance de la mano tras aquel gol tempranero de Giménez que le permitía afrontar con mayor tranquilidad esta revancha.
La expulsión de Hernandez por doble amonestación atentó contra esa posibilidad y pareció revivir a un Feyenoord que aprovechó la situación y llegó al empate con el tanto de Carranza, jugador con pasado en Banfield y en la MLS (jugó en el Inter de Miami en el que milita el campeón mundial Lionel Messi), y supo resistir los embates de Milan en el cierre del partido.
El equipo de Conceicao mostró dos caras en cada período, luego de un primer tiempo que cerró en ventaja y con un fútbol que pudo haberle permitido hacerlo con una diferencia mayor, mientras que en el complemento salieron a relucir sus defectos, empezando por la ingenua simulación de Hernandez que le valió la segunda amarilla.
Ni siquiera la presencia de Joao Feliz, de Rafael Leao y del estadounidense Christian Pulisic para acompañar a Giménez en la ofensiva le bastó para torcer el rumbo e impedir una eliminación que lamenta el «Calcio», pues se hace aún más difícil para Italia lograr un boleto adicional para la próxima temporada.
Como consuelo para el argentino nacionalizado mexicano e italiano quedó esa conquista que representó su tercer festejo en cinco partidos con la casaca del Milan, que contó con opciones como para extender su ventaja con un remate de Hernandez apenas desviado desde buena posición y con llegadas del propio Giménez, de Joao Feliz y de Leao que chocaron con la defensa neerlandesa.
La primera ingenuidad del francés, que se ganó la primera amarilla por retener a un rival en la agonía del primer capítulo, comenzó a inclinar la balanza y la segunda resultó lapidaria para el equipo italiano pues Marciniak no dudó en mostrarle la segunda por una simulación evidente.
Allí cambió la inercia del partido que hasta entonces tenía a Milan como protagonista y que pasó a dominar Feyenoord con presión alta sobre un rival diezmado, permitiéndole llegar al empate con el ingresado Carranza y obligando a Conceicao a ensayar variantes para defender la ventaja mínima antes de su conquista.
Pese a todo, su equipo volvió a contar con una chance clara para volver a ponerse arriba en el marcador por intermedio del zaguero serbio Strahinja Pavlović, cuyo cabezazo centrado le dio al visitante una vida más ante un Milan que terminó jugando con cuatro delanteros pese a la salida de Pulisic, con los ingresos del británico Tammy Abraham y del nigeriano Samuel Chukwueze.
El también ingresado francés Youssouf Fofana quedó como único mediocampista en el local, que había agotado las variantes cuando el zaguero británico Kyle Walker sufrió una dolencia muscular que limitó sus desplazamientos, impedido de abandonar la cancha para no dejar a su equipo con nueve jugadores.
El corazón no bastó y Feyenoord reguló los tiempos del partido para asegurarse el primer pasaje a octavos en los repechajes (sumándose a los ocho equipos clasificados en la fase de Liga) y tampoco para impedir que los cerca de 55 mil aficionados «rossoneri» despidieran al equipo con silbidos de decepción al final del duelo.
