Quito.- El Fondo Mundial para la Naturaleza conocido como (WWF) por sus siglas en inglés, junto al Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE), el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador (CONGOPE), la Asociación de Municipalidades del Ecuador (AME), organizaciones representativas indígenas y de la sociedad civil  ratificaron su compromiso por promover la conservación en el país en el marco de  la Meta 30×30. Este esfuerzo resalta la importancia de la conservación inclusiva, la inversión en sostenibilidad y el desarrollo de herramientas públicas para proteger la biodiversidad.

La Meta 30×30 demanda un compromiso continuo en términos de políticas, financiamiento y logística. Invertir en la conservación de los ecosistemas del Ecuador no sólo protege la biodiversidad, sino que también respalda la seguridad alimentaria, la salud y la estabilidad climática del país y el mundo. Esta meta representa una oportunidad para desarrollar un modelo de crecimiento económico sostenible, en el que el capital natural se convierta en un motor de desarrollo a largo plazo.

Estaban Falconí, coordinador del Proyecto Acelerando el Progreso hacia la Meta 30×30 de WWF aseguró que “uno de los mayores logros en materia de innovación es el desarrollo de herramientas -de acceso libre- para conocer el estado de la biodiversidad en el país. Ahora contamos con plataformas que proporcionan datos actualizados, lo que  facilitará la toma de decisiones informadas, favoreciendo una conservación participativa y transparente”.  La democratización de estas herramientas facilita la implementación de iniciativas de conservación en todo el país.

La conservación inclusiva es fundamental en Ecuador, donde los pueblos indígenas y las comunidades locales son guardianes esenciales de los ecosistemas y recursos naturales. Integrar sus conocimientos y experiencias en la gestión territorial no solo garantiza un manejo eficaz y respetuoso, sino que también promueve un desarrollo basado en los derechos y bienestar social.

La Meta 30×30 es una responsabilidad colectiva que requiere acciones coordinadas, inversión sostenible y herramientas accesibles para todos. Al enfocarse en un desarrollo ambientalmente sostenible, Ecuador avanza hacia un modelo que protege su biodiversidad, mejora la resiliencia de los ecosistemas y promueve el bienestar de sus habitantes, garantizando la sostenibilidad de sus recursos. 

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