Los últimos gobiernos han desdeñado la importancia de tener una comunicación profesional, integral y efectiva. Lo advertíamos desde el gobierno de Lenin Moreno, la situación se intensificó con Guillermo Lasso, tanto que se desmantelaron departamentos de comunicación en distintas provincias del país y, secretarias o asistentes ocasionales, hacían de Relacionistas Públicas improvisadas, olvidándose de la importancia de un verdadero Departamento de Comunicación.

Y lamentablemente, el actual gobierno le dio la estocada final a la Comunicación Pública, pues hay muchas instituciones regionales como por ejemplo el IESS, que ya no tienen departamento de comunicación en Guayaquil ni en ninguna parte y hasta la más sencilla entrevista hay que gestionarla en Quito. Esto entorpece y retrasa la comunicación, desvincula a los medios y a la ciudadanía de sus autoridades locales, relentiza el informe sobre la labor gubernamental, entre otros perjuicios, pero la política parece ser : Si hay que ahorrar, eliminemos esta área y dediquémonos a las redes.

Pues bien, he aquí señores los resultados. Cero estrategia comunicacional, evidente falta de planificación, confusión de roles, caos mediático, que deja al presidente puesto en bandeja de plata a un «viejo zorro del periodismo político», perteneciente a un medio como The New Yorker, claramente identificado con los Demócratas de EE.UU. que son un equivalente a los progres de América Latina.

Ojo, no es lo mismo ser Tiktokero, y protagonizar videos en redes, que en realidad son ideados, producidos, editados y llenos de efectos por expertos digitales, que mantener una comunicación efectiva con la ciudadanía.

No quiero profundizar sobre el manejo profesional y ético del periodista extranjero, con el cual, no me identifico, porque ser famoso y exitoso no significa necesariamente ser un modelo a seguir, cada profesional sabe la ética con la que se maneja, si traiciona la confianza de quien entrevista o no, si la prioridad es que la gente se entere de todo lo posible, si debe discernir y diferenciar los momentos de trabajo con los de cercanía como seres humanos, en fin, no solo es cuestión de popularidad o dinero, sino de ser el transmisor de un mensaje obtenido y divulgado de forma ética, no alarmista, no cómplice, no especulativa. Ética.

Dibujado un poco el contexto… A qué periodista de experiencia se le pudo ocurrir dejar a un presidente convivir casi 3 meses con Jon Lee Anderson, por favor!

Que el presidente hablo demás, innegable, que aunque su equipo de comunicación no lo haya protegido él debió ser más cauto, por supuesto! Que el propio Noboa debió indagar personalmente a quién llevaba a su casa, a sus giras, a quien le había permitido entrar en su vida, también es cierto!

En un gobierno en el que se ha hablado de sabotaje en tantas áreas, este error u horror debe ser investigado y develarse quien fue el genio de la comunicación que permitió que sucediera semejante suicidio mediático.

Ahora, dudo que la crónica quede ahí…peor con la reacción interna que ha ocasionado, seguramente en cualquier momento habrá nuevas revelaciones.

De cualquier forma, una de las lecciones aprendidas, debe ser la incorporación y ejecución de una estrategia comunicacional liderada por profesionales capaces.

Cuidado! Nadie quiere volver a una letanía asfixiante como la de la decada perdida con sabatinas y demas mensajes obligatorios que fueron el inicio de la destruccion de la Comunicacion Publica y de la desvalorizacion del Periodismo, no, esa no es la idea.

Los secretarios de comunicación deben de tener un Plan Estragegico de trabajo, no llegar ahí por ser «el amigo de», sino por su capacidad y así no volveremos a ver a nuestro presidente, cualquiera que este sea, siendo devorado por una prensa que se atreve hasta a citar rumores de los trabajadores para construir el perfil psicológico de un mandatario.

No me siento contenta con lo que ha dicho el presidente, para nada, pero, si que me siento apenada por el periodismo como protagonista de la Comunicación Social. Por como se lo ha desvalorizado, confundido y minimizado dentro del país, sustituyendolo por la popularidad en redes y anulando su real espíritu y por lo inhumano que pueden ser sus practicantes en cualquier parte del mundo, buscando encumbrarse sobre el derrumbe de otros para luego traducir ese accionar en exito.

Y por si acaso, no es que estoy en contra de utilizar tecnicas o estrategias determinadas para obtener informacion, creo que todos los periodistas lo hemos hecho en algun momento con el periodismo de inmersion, de investigacion, etc pero ahi se descubren ilicitos, cosas ocultas, delitos, injusticias, no pensamientos personales sobre otros personajes publicos que solo alimentan el morbo de un pueblo que se detiene en las formas mientras sigue dejando pasar todo lo de fondo.

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